Agradecida: Una Historia con Cuatro Patas

 
Mi perrito, Dex Esp√≠nola ūüíõ

Esta √ļltima semana fue una de esas que les llaman "pesadas." Algunos se lo achacan a mercurio retrogrado. Algunos lo justifican con levantarse con el pie izquierdo. Yo prefiero decir que "es la vida," por que la verdad es que por m√°s explicaciones que le busquemos, vivimos en un mundo ca√≠do y quebrantado en el que el dolor, el sufrimiento y la tristeza est√°n siempre a la orden del d√≠a.

Pero nada, nada de lo que paso previo al Viernes me pudo haber preparado para lo que deparaba el resto de la semana, cuando el veterinario de mis dos perritos nos dijera que ten√≠amos que despedirnos de uno de ellos. Estaba incluso menos preparada para que una hora despu√©s que el veterinario nos dijera eso, me llamara mi mam√° para decirme que con un √ļltimo suspiro, my beb√©, mi Dex, se hab√≠a despedido por siempre.

Nosotras ten√≠amos dos perritos Bichon Fris√©. Despu√©s de haber tenido que dormir a nuestro primer perrito Blackie, prometimos nunca volver a tener una mascota. El dolor al perderlos era simplemente demasiado. Pero una tarde, sin que ni para que, son√≥ el tel√©fono de mi casa. Yo era la √ļnica alrededor para contestarlo, y fue verdaderamente una llamada que cambi√≥ nuestras vidas para siempre. Era mi vecina. Ella quer√≠a saber si estar√≠amos interesadas en tener una perrita, porque sus perritos hab√≠an tenido bebes y cre√≠an que ser√≠amos una buena familia para una de las cr√≠as ¿Ser√° posible?¿Est√°bamos listas? Le dije que muchas gracias por pensar en nosotras, que le llamar√≠a m√°s tarde despu√©s de preguntarle a mi mam√°. Recuerdo que me lat√≠a el coraz√≥n de la emoci√≥n. Mi mam√° estuvo de acuerdo con ir solo a ver. Sin promesas.

Por supuesto que desde el momento que la vimos nos rob√≥ el coraz√≥n. Era una bolita peque√Īita de pelo blanco, saltando emocionadamente. Ella no tard√≥ ni un minuto en dar por hecho que era parte de nuestra familia. Me salt√≥ directo a las manos, lista para ir a su nueva casa. Sin remedio verdaderamente, le dijimos a nuestra vecina que ir√≠amos a comprarle un platito de agua y comida, una camita y unos juguetes y ven√≠amos por ella m√°s tarde. Era un hecho. Tendr√≠amos una nueva perrita. Nuestra familia hab√≠a crecido m√°s una: Nina.

La trajimos a casa y recuerdo como saltaba, c√≥mo jugaba, c√≥mo exploraba. El instinto explorador no ha cesado ni siquiera un poquito en estos diez a√Īos desde que recibimos esa llamada. Pero, c√≥mo muchos de los que tienen un perrito entender√°n, el tener que salir y dejarla sola era una tortura tanto para ella como para nosotras. A√ļn, en mis peores pesadillas, puedo escuchar su llanto cuando la dej√°bamos sola as√≠ fuera por el m√°s m√≠nimo tiempo posible. Era un llanto de tortura pura. Buscamos mil soluciones para que ella pudiera estar acompa√Īada, y un d√≠a se nos ocurri√≥ una idea… y ¿si tra√≠amos a otro compa√Īero perruno con quien Nina pudiera jugar y quedarse en casa? Ya nos hab√≠amos lanzado al agua con una, ¿qu√© m√°s daba m√°s?

Preguntamos a nuestros vecinos, los papás de los papás de Nina, donde habían comprado sus Bichon ya que en ese momento esta raza no se encontraba en el país. Ellos nos dieron el nombre de su contacto en Miami de donde los habían traído. Nosotras teníamos un viaje en puerta, precisamente hacia Miami. Nuevamente prometimos que iríamos solo a ver. Sin promesas.

Por supuesto que para este punto debimos haber sabido que seríamos incapaces de ir "solo a ver." Entramos al lugar y preguntamos si tenían un Bichon de casualidad, y nos dijeron que había uno solo de una camada de la cual ya se habían ido todos menos él. Creo con todo mi corazón que era así como tenía que ser, él nos estaba esperando a nosotras.



Cuando nos llevaron a verlo, no era para nada la imagen del nuevo perrito que ten√≠amos en mente. Este perrito ya ten√≠a 8 meses de edad. Estaba nervioso, ya era grande, era un tanto visco y respiraba por su nariz - era perfecto. Le pregunt√© a la se√Īorita si pod√≠a cargarlo. Ella lo sac√≥ de la jaula donde hab√≠a pasado los √ļltimos 8 meses, desde donde solamente hab√≠a visto a sus hermanitos y hermanitas irse uno tras otro. Desde el momento en el que lo cargu√©, este perrito se aferr√≥ a mi hombro como un n√°ufrago se aferrar√≠a a una boya en altamar. Sus u√Īas, que nunca hab√≠an sido cortadas, estaban penetr√°ndome a un punto de dolor. Y, en ese momento supe que nunca m√°s nos podr√≠amos separar, que as√≠ hubiera una separaci√≥n f√≠sica el lazo que √©l y yo compartir√≠amos ser√≠a de por vida. Inmediatamente iniciamos el tr√°mite para adoptarlo como propio. No soportaba la idea que estuviera en esas condiciones un d√≠a m√°s.

Sin embargo, hab√≠a un peque√Īo detalle. Esta fue una de nuestras primeras paradas en el viaje, y a√ļn nos quedaba semana y media de viaje no solo en un hotel que no aceptaba perros, si no que la segunda mitad de nuestra vacaci√≥n la ten√≠amos programada en Orlando en otro hotel que no aceptaba mascotas. Arreglamos todo para poder seguir lleg√°ndolo a ver durante el tiempo que est√°bamos en Miami, y arreglamos todo para que nos lo llegaran a dejar al aeropuerto el d√≠a de nuestra partida para poder llevarlo con nosotras a casa.

A partir de ese momento, todo el resto del viaje gir√≥ alrededor de nuestro nuevo perrito. ¿C√≥mo le pondr√≠amos?¿Se llevar√≠a bien con Nina? Est√°bamos llenas de preguntas, preocupaciones, pero sobre todo de emoci√≥n. Le compramos muchas cosas, lo visitamos todos los d√≠as, y comenzamos a hacer dentro de las limitantes que ten√≠amos, todas las preparaciones para que se sintiera en casa desde ese momento. Tuvimos que hacer mil tr√°mites remotamente para poder introducirlo al pa√≠s una vez regres√°ramos. Nuestros vecinos fueron una gran ayuda no solo en guiarnos en el proceso, si no en ayudarnos a dar todas las vueltas para tener el papeleo listo.
Comenzamos con escoger su nombre. Después de una deliberación que duró una buena parte de las vacaciones escogimos tres nombres, uno cada una: Dex, Louis, y Conde. Si mal no recuerdo, Conde fue el primero en irse. Esta fue la opción que propuso mi mamá, y estaba basada en el personaje del Conde de Minelli de la telenovela Amor Gitano de Televisa del 99. Nuestro nuevo perrito tenía un gran total de cero "vibras" del Conde de Minelli y por lo tanto quedó descartado. No sé bien de donde surgieron los otros dos nombres, pero al cabo de mucha discusión, decidimos que Louis (pronunciado en francés Lu-i) sería muy complicado en el día a día. Y fue así como quedó Dex. Eran Nina y Dex. N&D. Los ninis.

Lleg√≥ el d√≠a, despu√©s de todo, en que regres√°bamos a casa y era la primera prueba de fuego. Hab√≠a que llamar al se√Īor para que llegara a dejarlo al aeropuerto internacional de Miami - a la terminar correcta, en el momento correcto, para nosotras poder todav√≠a comprar su boleto, hacer nuestro check-in, pasar TSA, y abordar con tiempo. Y luego de todo el viaje, al llegar al pa√≠s, que saliera todo bien para poder finalmente llevarlo a casa con nosotras. El derroche de adrenalina de ese d√≠a es indescriptible. Eran muchas partes movi√©ndose simult√°neamente y hab√≠a demasiado en juego. Pero se logr√≥.

Con much√≠simos nervios, logramos llamarle al se√Īor, qui√©n lo llev√≥ a tiempo pero inform√°ndonos que durante el trayecto en carro, Dex hab√≠a vomitado. Lo limpiamos como pudimos y mi mam√° y hermana corrieron al mostrador a comprar su boleto. No quer√≠an vend√©rnoslo. En medio de oraciones a Dios y s√ļplicas al gerente de la aerol√≠nea, nos vendieron el boleto y corrimos a las siguientes fases. Logramos llegar a nuestra puerta con un margen de tiempo decente, y lo utilizamos en ir al ba√Īo a lavarlo un poco y limpiar su perrerita desde donde nos miraba con temor, confusi√≥n, pero mucho amor y esperanza. Desde ese momento, el sab√≠a que nunca lo √≠bamos a dejar abandonado; que nunca m√°s sufrir√≠a mientras pudi√©ramos evitarlo; que pod√≠a confiar en nosotras, algo que hizo ciegamente hasta el final. Quiero creer que honramos esa confianza.

El resto del viaje pas√≥ sin mayores eventualidades hasta que aterrizamos de nuevo en El Salvador. La segunda prueba de fuego. Logramos conseguir el papeleo necesario, y en medio de discusiones y m√°s s√ļplicas a los agentes de aduana, logramos sacar un respiro que no sab√≠amos que llev√°bamos m√°s de doce horas reteniendo. Lo logramos. Dex estaba cada vez m√°s cerca de su nuevo hogar. En el camino a casa decidimos pasarlo dejando a la peluquer√≠a de una sola vez para que le dieran un buen ba√Īo, un buen corte de pelo y u√Īas, y tambi√©n para que nos diera un chance de llegar a casa donde Nina y tener tiempo de acoplarla a la idea.

Desde el momento que entramos ella lo sinti√≥. Nos oli√≥ y nos oli√≥ incesantemente. Sab√≠a que hab√≠amos estado con otro perro. Pero su emoci√≥n al vernos, y al no ver al autor de ese extra√Īo olor inmediatamente, se relaj√≥ y nos dio la m√°s calurosa bienvenida. Pero esto dur√≥ un aproximado de tres horas hasta que lleg√≥ el momento de ir a traer a Dex y presentarlos, la tercera prueba de fuego. Lo trajimos a casa y lo pusimos en el suelo frente a Nina. Se vieron. Nina lo oli√≥ todito y desde ese momento en adelante √©l le declar√≥ a ella su devoci√≥n incondicional. En lo que ella lo ol√≠a, el solamente mov√≠a su cola - lo que a trav√©s de su vida se volvi√≥ su movimiento m√°s caracter√≠stico.



Este fue el momento, sin embargo, en que verdaderamente pudimos apreciar cu√°nto lo hab√≠a afectado todo ese tiempo en esa jaula. Dex no pod√≠a caminar bien. Sus cebolletas estaban agrietadas. Ten√≠a mucha ansiedad. No pod√≠a subir y bajar gradas, y mucho menos sab√≠a jugar. Se desarrollo cognitivo se vio afectado por esto, y hasta su √ļltimo d√≠a nunca aprendi√≥ a ir al ba√Īo solo afuera, una conducta que si bien muchas veces nos caus√≥ frustraci√≥n, nos ense√Ī√≥ mucho sobre el amor. Lo que otros hubieran podido ver como "defectos," no solo vimos como oportunidades, si no tambi√©n los vimos como √°reas en las que pod√≠amos darle incluso m√°s cari√Īo. Se ama a pesar de. El amor es sacrificial y es paciente. Una mascota es de los ejemplos m√°s sencillos y m√°s puros de esto.

Poco a poco fuimos sanando sus patitas con vaselina. Poco a poco fuimos ense√Ī√°ndole a subir y bajar las gradas. Poco a poco fue entendiendo qu√© era un juguete y como se usaban. Poco a poco fue entendiendo qu√© era la grama y c√≥mo correr libremente en ella. Lo que vimos que Nina hab√≠a instintivamente entendido, para Dex era todo nuevo. Cada paso era incierto. Pero uno de los procesos m√°s gratificantes de nuestras vidas fue ver c√≥mo florec√≠a con cada d√≠a que pasaba. Cada d√≠a se volv√≠a m√°s √©l. Cada d√≠a desarrollaba m√°s aspectos de su personalidad, deleit√°ndonos con cada nueva gracia con la que sal√≠a. Poco tiempo despu√©s Dex no solo se hab√≠a vuelto capaz de correr, subir, bajar, jugar, sino que tambi√©n se hab√≠a vuelto ya un miembro indispensable de nuestro n√ļcleo.

Despu√©s de aproximadamente un a√Īo, Nina y Dex quedaron embarazados, y tuvieron los cinco cachorritos m√°s hermosos que haya visto. Dex no se separ√≥ de Nina ni una sola vez durante todo su embarazo. Su gentileza y su paciencia se magnificaron durante esta √©poca como nunca antes. Y cuando estos cinco cachorritos comenzaron todos a crecer, a llorar temprano en la ma√Īana, a comer, a saltar, a morder y a querer jugar, Dex estuvo ah√≠, moviendo su colita, y felizmente atendiendo a sus hijitos. Todo ese proceso nos mostr√≥ tanto acerca del dise√Īo perfecto de Dios en su creaci√≥n. Ninguna de nosotras sab√≠a bien qu√© hacer, pero ellos dos adoptaron inmediata e instintivamente su rol de padres y guardianes.



No me alcanzar√≠a el tiempo para contar cada peque√Īa an√©cdota que nos trajo risas, l√°grimas, que nos conmovi√≥ o que nos ense√Ī√≥ algo. Solamente puedo resumirlo en decir que cada minuto de su existencia nos sum√≥. Cada minuto de su existencia nos mostr√≥ cu√°n desinteresado puede ser el amor de una mascota. Cada minuto de su corta existencia lo pas√≥ dando, dando y dando sin esperar recibir. En cada situaci√≥n, su colita, en perpetuo movimiento, nos sacaba una sonrisa. En cada l√°grima, sus besitos eran como b√°lsamo en una herida abierta. Era suave, gentil, humilde, perseverante. Y la idea de no ver esto m√°s (personificado en un ser de no m√°s de medio metro) a diario nos llena de un dolor indescriptible.

Unos días antes de que todo esto pasara, escribí la siguiente reflexión para la sección "#AThoughtAMinute" del podcast en el que participo, sin saber que apenas 72 horas después tendría que ponerlo en práctica en carne propia y en carne viva:

"Antes que lo recomendaran todos los gur√ļs de Instagram, los motivadores, coaches personales, e incluso expertos en salud mental, la Biblia ya nos hab√≠a hablado acerca del agradecimiento en 1 Tes 5:18: den gracias a Dios en toda situaci√≥n, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jes√ļs.

Hablando una vez al respecto, el Pastor de mi iglesia explic√≥ que no es que d√°bamos gracias POR todo (¿C√≥mo dar gracias cuando alguien que amas muere; cuando una inocente ni√Īa es abusada, o en medio de una pandemia global?) pero, como lo explic√≥ √©l, si damos gracias EN todo porque al final cada experiencia suma, fortalece, a√Īade a nuestra fe, y nos prepara para ser quienes fuimos creados para ser.

Ahora el agradecimiento es una pr√°ctica reconocida. Sus beneficios han sido cient√≠ficamente comprobados ¿Casualidad? No lo creo. Cada d√≠a que vivimos en esta tierra es prestado, como dice el dicho en ingl√©s, "we are on borrowed time." Es muy triste ver como muchos malgastan ese tiempo solamente quej√°ndose, preocup√°ndose, peleando, estando resentidos y priv√°ndose de los frutos que el vivir agradecidos puede traer.

Abre tus ojos hoy. Si, tal vez hay cosas a tu alrededor POR las cuales no est√°s agradecido, pero EN tu situaci√≥n ¿por qu√© si puedes estarlo? El solo hecho de poder leer y accesar este post ya es por lo menos una cosa… piensa en al menos dos m√°s. Vas."

As√≠ que ac√° estoy aceptando mi propia invitaci√≥n. No le doy gracias a Dios POR que Dex se fue, pero EN esta situaci√≥n le doy gracias por cada momento en que nos lo prest√≥. Por cada lecci√≥n aprendida durante el tiempo que estuvo con nosotros. Por cada vez que por alguna estupidez peleamos entre nosotras, y que por cuidado a √©l y Nina tuvimos que dejar nuestro orgullo a un lado y unirnos para cuidar de los miembros m√°s vulnerables de nuestro n√ļcleo. Por cada vez que tuvimos que despertarnos a much√≠simo antes de lo que hubi√©ramos querido para llevarlo al ba√Īo, porque esto nos ense√Ī√≥ disciplina y sacrificio. Por cada vez que al salir de vacaciones tuvimos que planear y pensar c√≥mo los dejar√≠amos, porque nos ense√Ī√≥ a pensar en otros antes que en nosotras. Por cada vez que intentamos ense√Īarle alg√ļn truco con premios, que nunca termin√≥ de aprender bien, porque nos ense√Ī√≥ a perseverar y a disfrutar el proceso as√≠ el resultado no era lo que esper√°bamos. Por cada vez que llegamos a casa y estaban los dos listos para recibirnos con el coraz√≥n casi de fuera de la emoci√≥n, porque nos ense√Ī√≥ a disfrutar de las cosas m√°s simples y a entender que para ser felices en verdad no se necesita tanta parafernalia.


Hoy, mientras oraba, y dejaba mi coraz√≥n doliente en las manos de Dios, √Čl me record√≥ de los siguientes pasajes que no ten√≠a presentes pero que en su gracia trajo a mi memoria:

Mateo 7: 9-11 "»¿Qui√©n de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente? Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cu√°nto m√°s su Padre que est√° en el cielo dar√° cosas buenas a los que le pidan!"

Mateo 6: 25-32 "»Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qu√© comer√°n o beber√°n; ni por su cuerpo, c√≥mo se vestir√°n. ¿No tiene la vida m√°s valor que la comida, y el cuerpo m√°s que la ropa? F√≠jense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho m√°s que ellas? ¿Qui√©n de ustedes, por mucho que se preocupe, puede a√Īadir una sola hora al curso de su vida?¿Y por qu√© se preocupan por la ropa? Observen c√≥mo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salom√≥n, con todo su esplendor, se vest√≠a como uno de ellos. Si as√≠ viste Dios a la hierba que hoy est√° en el campo y ma√Īana es arrojada al horno, ¿no har√° mucho m√°s por ustedes, gente de poca fe? As√≠ que no se preocupen diciendo: “¿Qu√© comeremos?” o “¿Qu√© beberemos?” o “¿Con qu√© nos vestiremos?” Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan."

Al reflexionar en todo el tiempo que compartimos con Dex, me doy cuenta que Dios cuidaba de √©l. Con cada d√≠a que pod√≠amos alimentarlo, en cada ida de emergencia al veterinario, cada vez que hubo alguien dispuesto a cuidarlos cuando no est√°bamos. Y si Dios lo cuidaba as√≠, ¿cu√°nto m√°s no nos cuidar√° a nosotros, que somos sus hijos? Y, si √Čl nos dio la facultad de que nos importara tanto Dex y Nina para buscar darles siempre lo mejor, ¿cu√°nto m√°s Dios no nos dar√° cosas buenas?

Dex y Nina nunca dudaron que nosotras estar√≠amos ah√≠ para ellos ni que suplir√≠amos sus necesidades. Ellos nunca se preocuparon por si hab√≠a qu√© comer ma√Īana. Nunca estuvieron angustiados o afanados por todo lo que hab√≠a que hacer. Nunca siquiera se preocuparon por si le ca√≠an bien a la visita o no, ni por lo que pensaran de ellos. Qu√© imagen tan linda de la confianza y libertad con la que podemos vivir en nuestro Padre celestial, quien de forma perfecta e implacable, cuida de nosotros.

Sobre todas las cosas, es por esto que doy gracias en esta situaci√≥n. Por medio de la experiencia completa ser la mam√° perruna de Dex y Nina, he podido vislumbrar - as√≠ sea de manera sutil e imperfecta - realidades y lecciones importantes sobre la vida, la muerte, el amor, el dolor, la salud, la fe, la amistad, y la familia que nos acompa√Īar√°n siempre, as√≠ como lo har√° la memoria del beb√© canino m√°s noble que jam√°s hubiera podido pedir.


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